El nuevo monstruo naval de China tiene una misión extraña: hundirse a medias antes de ponerse a trabajar
Cuando pensamos en un buque grúa, lo lógico es imaginar una mole de acero levantando piezas imposibles desde la superficie. El Sihang Yongsheng obliga a cambiar un poco esa imagen: cuando la operación lo requiere, puede aprovechar su diseño semisumergible para hundirse a medias y trabajar de otra manera. Ahí está lo m...