El GPS nos deja tirados dentro de los edificios. Una alternativa ya está en órbita y ha demostrado que puede llegar bajo techo
Entramos en un centro comercial, bajamos a un aparcamiento o cruzamos la puerta de una estación y el punto azul empieza a dudar. A veces tarda en reaccionar, otras nos coloca en la calle de al lado y, en los peores casos, deja de seguirnos por completo. Nos hemos acostumbrado a que el móvil sepa casi siempre dónde est...