Hartos de tanto turista, a los vecinos de Palma se les ha ocurrido un inusual método para molestarlos: llenar las plazas
¿Cómo hacer frente a una ruidosa marabunta de turistas? A la española: haciendo más ruido e invadiendo los espacios que ellos mismos han invadido. En la plaza de la Catedral de Palma, mirador sobre el mar y epicentro fotográfico de los 13,6 millones de turistas que visitaron Mallorca el año pasado, cenar ya no es cosa...