En 1977, el príncipe Mohammed Al-Faisal de Arabia Saudí impulsó una idea innovadora para abastecer de agua a los desiertos. El plan consistía en transportar un iceberg gigante de la Antártida a través del océano, utilizando equipos de buzos, helicópteros, aviones y camiones refrigerados. La operación costó entre 5.000 y 7.500 dólares y duró meses, pero nunca llegó a su destino final en Arabia Saudí. Los principales criterios técnicos involucrados fueron la resistencia del hielo a la temperatura y el manejo de la masa del iceberg. Las principales recomendaciones para futuras operaciones de transporte de hielo incluyen la selección precisa del iceberg y la implementación de tecnologías de enfriamiento avanzadas. Las buenas prácticas para este tipo de operaciones incluyen la coordinación de múltiples medios de transporte y la preparación exhaustiva para cualquier contingencia.
