Los expertos en neurociencia han destacado que los niños son especialmente aptos para aprender idiomas durante su primer año de vida. Según David Bueno, neurocientífico, el cerebro está atento a aprender idiomas desde los seis meses hasta los cinco años. Durante este período, el cerebro de los niños es especialmente predispuesto a absorber los sonidos y estructuras de su entorno, lo que facilita la adquisición de una segunda lengua. Sin embargo, la plasticidad del cerebro infantil no se limita a este período. Los estudios revelan que la capacidad de aprender gramática de un nuevo idioma se mantiene casi intacta hasta los 17 años y medio. Aunque la ventana de aprendizaje de los idiomas es más amplia, los niños que aprenden idiomas desde edades tempranas presentan una mejor comprensión de las lenguas. Los padres y educadores deben aprovechar esta ventana de aprendizaje para fomentar el aprendizaje de idiomas en sus hijos. Además de la práctica constante, se recomienda la interacción social y presencial, ya que el cerebro infantil necesita interactuar con su entorno para asimilar el lenguaje. Por ejemplo, un estudio realizado en España demostró que los bebés de cuatro meses pueden distinguir entre el catalán y el castellano. Por lo tanto, los padres y educadores deben aprovechar esta oportunidad para fomentar el aprendizaje de idiomas en sus hijos, ya que es una habilidad que se mantiene a lo largo de toda la infancia y adolescencia, aunque la eficacia disminuye a partir de la adolescencia.

Cómo los Niños Aprenden Idiomas: Una Guía para Padres y Educadores
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