EEUU ha prohibido la tecnología de DeepSeek en sus sistemas civiles federales, una decisión que abarca tanto productos directamente desarrollados por la compañía como aquellos que integran su tecnología sin serlo explícitamente. Esta medida se ha tomado en respuesta a preocupaciones sobre la seguridad y la privacidad de los datos recopilados por la empresa china. La compañía ha sido objeto de escrutinio desde que irrumpió con su modelo R1, y ahora EEUU ha extendido su veto a una parte de la Administración federal, dejando fuera los sistemas de seguridad nacional y la información compartimentada. Las preocupaciones incluyen la posibilidad de que los datos recopilados por DeepSeek puedan ser utilizados por autoridades chinas, lo que violaría las leyes de EEUU. Además, el gobierno ha advertido sobre campañas de entrenamiento no autorizado contra modelos estadounidenses, con DeepSeek entre las empresas sospechadas. China ha rechazado estas acusaciones, argumentando que no hay pruebas de que haya ocurrido este tipo de actividad. La medida de EEUU marca un paso significativo en la política de seguridad de la nación hacia las tecnologías de inteligencia artificial desarrolladas en China.
