Soto de la Barca es un ejemplo único de cómo la energía puede transformar una comunidad. Fundado en 1965 alrededor de la térmica de Narcea, el pueblo gozó de una infraestructura completa: escuela, club social, piscina, consultorio médico y hasta un cine. Sin embargo, cuando la central cerró en 2020, el pueblo se vio sin un motivo para existir. La situación fue tan dramática que algunos la apodaron el 'Chernóbil asturiano'. La empresa que operaba la térmica, Naturgy, obtuvo los permisos para desmantelarla en marzo de 2022 y el Ayuntamiento de Tineo recibió 3,5 millones de euros para su rehabilitación. El proyecto fue aprobado por el Instituto para la Transición Justa, que otorgó el mayor puntaje en España. El desmantelamiento completo se completó en octubre de 2025. A pesar de las inversiones, el futuro de Soto de la Barca aún es incierto. El Ayuntamiento de Tineo ha prometido un polígono empresarial en los terrenos, pero el desmantelamiento dejó un paisaje de ruinas. La historia de Soto de la Barca es una lección sobre cómo la energía puede transformar a una comunidad y, en algunos casos, destruirla.
