Cada vez que un megabarco llega a un puerto colapsa la red eléctrica. La alternativa ya existe y no necesita cables a la ciudad
Los puertos de todo el mundo se enfrentan a un mandato urgente e ineludible: descarbonizarse. La exigencia pasa por apagar los enormes motores diésel de los buques comerciales y de cruceros una vez que atracan, conectándolos a la red eléctrica local. Sin embargo, en la práctica, las ciudades portuarias se han topado c...