Un día, alguien tuvo la brillante, loca e irreverente idea de quitarle un V12 a su Ferrari y embutirle un motor rotativo de Mazda
En el año 2001, Fast & Furious rompía la taquilla y la cabeza de los miles de niños que llenamos las salas atraídos por sus coches llenos de pegatinas, neones y colores estridentes. Tunning, carreras y persecuciones policiales eran un combo que ganador en aquella primera década del nuevo siglo. Más tarde llegarían lo...